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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Revise la boca de sus hijos cada seis meses por prevención.

Un dentista con experiencia en niños, cada seis meses (navidades y verano) debe revisar la boca desde los 3-4 años, vigilando su salud (higiene, caries, traumatismos), su desarrollo (crecimiento, hábitos) y la función de su boca (masticación).

En las primeras visitas de los niños al dentista, lo primero que hará el odontólogo es comprobar que no tengan caries para que los dientes de leche cumplan su función de “masticar”
Boca sin caries, en niño de 5 años


En los niños, las caries aparecen rápidamente tras erupcionar la nueva pieza en la boca, ya que se encuentra en un medio desconocido y agresivo. 
Izquierda: Primer molar temporal con caries (zona más oscura); 
Centro: segundo molar con empaste en amalgama (zona más blanca); 
Derecha: primer molar definitivo con empaste en composite (zona blanca)


Es importante mientras dure el uso del chupete no mojarlo en miel o sustancias azúcaradas que pueden provocar al dormirse el niño con el chupete en la boca lesiones graves por descalcificación. Lo mismo ocurre con ácidos, no debe ponerse zumos en biberones para que el niño se duerma.
Caries en superficie plana de incisivo central de leche


Respecto a la higiene bucal en las revisiones se le aconsejará sobre los métodos más adecuados para su hijo. Si es posible jugando se le pasará un cepillo sentado en el sillón dental para que el niño se vaya con la sensación de que ha sido tratado y que no ha pasado nada, para así ser más fácil su aproximación cuando necesite algún tratamiento.

Seguidamente como aún no habrán erupcionado los dientes definitivos, se hará un análisis en profundidad de la mordida de los dientes de leche, que son los van a guiar el desarrollo de los dientes definitivos creando las condiciones idóneas para que salgan bien colocados. Es necesario a estas edades diagnosticar si el niño tiene una buena masticación hacia ambos lados, lo que provocará un desgaste de los dientes de leche a los 6 años, reflejando que los ha usado.
Buena oclusión que será la guía para un correcto posicionamiento 
de los dientes definitivos gracias a una buena masticación


También se analizarán todos los estímulos nocivos (respiración bucal, masticación unilateral, deglución infantil…) y hábitos perjudiciales (uso del chupete más allá de los dos años, chuparse el dedo..) que cuando están presentes condicionan a diario un mal desarrollo de la boca.
Mordida abierta con deglución infantil que no 
permite una buena masticación hacia los lados


Las distoclusiones o falta de crecimiento mandibular, están provocadas por una pobre masticación que no desarrolla la musculatura, y al no contactar los incisivos superiores con los inferiores no crea una buena masticación hacia los lados, lo que provoca falta de anchura en el paladar que no permite a la mandíbula avanzar. Creará también un patrón de masticación unilateral o en apertura y cierre
Dientes inferiores retrasados respecto a los superiores, por 
un paladar estrecho que no permite crecer la mandíbula


Los prognatismos mandibulares o exceso de crecimiento mandíbular, son habituales junto con las mordida cruzadas, cuando la lengua adopta una posición más baja y adelantada dentro de la boca, por lo que no estimula el desarrollo del paladar y si empuja la mandíbula que crece sin freno. También se asocian con frecuencia a la respiración bucal que facilita este patrón de crecimiento.
Mandíbula muy grande que crece sin control 
por respiración bucal y mala deglución


Las mordidas cruzadas están muy relacionadas con la forma de dormir, es decir, dormir boca abajo o metiendo la mano debajo de la cara crea una presión en el maxilar superior que comprime su desarrollo durante muchas horas al día mientras que la mandíbula por gravedad cae hacia ese lado cruzando la mordida. Esto creará un patrón de masticación unilateral o desequilibrado.
Niña de 7 años en que todos los dientes desde el incisivo lateral izquierdo 
hasta el último molar están mordiendo por dentro de los inferiores al no haber 
crecido el paladar a lo ancho por dormir apoyada en la cama sobre la izquierda


Las mordidas abiertas se crean al respirar por la boca, por el uso prolongado del chupete, por chuparse el dedo, por deglución infantil (tragar saliva empujando la lengua contra los incisivos en vez de apoyándola en el paladar). Esto creará una mala función bucal masticando en apertura y cierre.
Mordida abierta en chica de 30 años por chuparse el dedo, observar 
como están más separados los dientes en donde interpone el dedo


Es por ello que el odontopediatra, es la persona que mejor conocerá el funcionamiento de la boca infantial, poniéndo los medios para ayudar a su desarrollo y por lo tanto también entenderá mejor el funcionamiento de adulto, ya que ha conocido la evolución desde la niñez, en relación a los estímulos que han condicionan su desarrollo (forma de dormir, comer, respirar, etc.….).

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Como funciona la boca de los 3 a los 6 años?


Desde los 3 años momento en que el niño ya tiene todos los dientes de leche en la boca hasta los seis, momento en que salen los primeros dientes definitivos, si la boca funciona, es decir, que mastica alternativamente por ambos lados,    alimentos secos, duros, carne, etc… el maxilar se desarrollará bien, crecerá en anchura y longitud,  guiado por los movimientos hacia los lados de la mandíbula mientras mastica.


Maxilar bien desarrollado por una buena masticación




Una buena masticación con buen desarrollo del maxilar se aprecia en los incisivos superiores que estarán todos separados.

Separación fisiológica entre incisivos temporales


Este espacio entre los dientes temporales lo aprovecaharán los dientes definitivos que son más grandes para salir a boca y ahora sí quedarán todos juntos sin separación entre ellos.

Erupción ideal de incisivos centrales superiores 
definitivos aprovechando el espacio sobrante


También una boca que mastica bien desagastará los dientes.  A nivel de las muelas posteriores se apreciará un aplanamiento de las superficies masticatorias, provocado por unos músculos masticatorios potentes y bien desarrollados por este tipo de alimentación.

Desgaste de molares temporales por una buena masticación


Una mala masticación entre los 2 y los 6 años, condicionará por falta de estimulación un desarrollo asimétrico que hará que los maxilares no crezcan favorablemente. Los dientes de leche podrán presentar mordidas cruzadas, retrasadas o invertidas, dando una masticación  unilateral o atrapada en apertura y cierre sin balanceos. Estas patologías son fácilmente dirigibles hacia un buen desarrollo,  con tratamiento odontopediátrico de estimulación neuroclusal y ortopedia.  Buscaremos con estos tratamientos conseguir esa buena masticación bilateral de la mandíbula, para ensanchar el paladar mientras masticamos y crear espacio a los dientes definitivos que erupcionarán en los siguientes años, así como permitir el desarrollo de los huesos de toda la cara.

Boca en niño de 8 años con falta de espacio para los dientes por haber 
recibido una estimulación desfavorable durante el crecimiento
 


En los casos de mordia abierta, en que los incisivos no contactan tras erupcionar, debido a que la mandíbula no tiene una buena estimulación, (uso del chupete, succión digital, succión labial, deglución atípica….) presentarán una falta de crecimiento mandibular por lo que no se produce la activación del circuito neural que genera los movimientos de lateralidad mandibular. Serán niños que masticarán en apertura y cierre, comerán lentamente, habitualmente se les dará una dieta más blanda o purés que comerán mejor. A los 5-6 años tendrán los dientes sin desgastar, por falta de masticación bilateral por una baja potencia muscular, en definitiva un subdesarrollo del sistema que se manifestará de adulto, pero la lesión se ha creado desde la primera infancia.

Mordida abierta en niño de 4 años, se aprecia que no se 
desgastan los dientes al masticar pobremente


En este intervalo de edad, salen las primeras muelas definitivas, aparecerán sin que se caiga ninguna pieza justo detrás de las últimas de leche

Inicio de erupción del molar de los seis años por detrás 
del último molar temporal en niño de 5 años y medio


El niño que ha masticado bien, y consecuentemente ha desgastado los dientes de leche, permitirá, al salir las primeras muelas definitivas con toda su anatomía intacta, que engranen el primer molar definitivo superior con el primer molar inferior. 

Molar de los 6 años erupcionado con su forma intacta, 
los demás dientes de leche si están desgastados


El engranaje que se establece entre los primeros molares definitivos “muelas de los seis años” guiará la función de la boca adulta desde este momento. Gracias a los surcos y cúspides que tienen las primeras muelas definitivas, serán como las ruedas dentadas de cualquier máquina, permitiendo deslizar hacia los lados la mandíbula desencajándose las cúspides de una muela superior entre los surcos de su antagonista inferior y viceversa. La naturaleza ha creado una anatomía en cada diente para un fin concreto que es una buena masticación hacia los lados que nos permita alimentarnos, al ser capaces de desgarrar los alimentos.

Al fondo de la boca se aprecian el engranaje del primer molar superior e 
inferior con su forma intacta, al comer guiarán la masticación


¿Cuándo es necesario una primera visita al dentista?.  Lo ideal es que los niños con 3-4 años acompañen a los padres a su revisión dental para que este medio no les resulte raro. Además, si visita frecuentemente al dentista como lo haría con cualquier otro médico, y observa que sus padres se dejan revisar o tratar normalmente, no tendrá miedos ya que jugando se sentarán también para mirarle por primera vez sus dientes de leche. Por ello a estas edades haremos en muchas ocasiones los tallados selectivos (desgastar ciertos puntos de las cúspides de los dientes que no ha ocurrido por falta de movimiento lateral en la masticación) para facilitar el inicio de una buena masticación y permitir al erupcionar las primeras piezas definitivas cumplir su función de guiar la masticación para seguir desarrollando el crecimiento de los huesos de la cara en anchura, altura y longitud.